Una mujer del Reino Unido descubrió, años después de un viaje a la India, que alojaba 38 larvas de tenia en su cerebro. El diagnóstico reveló que padecía neurocisticercosis, una infección parasitaria causada por la ingestión de huevos de tenia de cerdo. Durante una década, la paciente sufrió convulsiones, episodios de epilepsia y psicosis, sin comprender la causa de su malestar. Tras años de incertidumbre y tratamiento, finalmente se determinó el origen de sus problemas de salud. La neurocisticercosis puede causar daño neurológico severo y, en algunos casos, ser fatal. Su caso pone de relieve la importancia de la atención médica y el diagnóstico preciso ante síntomas neurológicos persistentes tras viajar a zonas donde esta parasitosis es común.