Durante el Mundial de Qatar, muchas esposas en Vietnam han optado por preparar bocadillos caseros a altas horas de la noche para complacer a sus esposos aficionados al fútbol. Esta iniciativa no solo satisface su pasión por el torneo, sino que también fortalece los lazos conyugales. La preparación de estos alimentos se ha convertido en una forma de conexión y convivencia para las parejas jóvenes. La práctica demuestra una adaptación cultural a la fiebre mundialista, combinando el apoyo al deporte con la atención a las preferencias del esposo. Se observa una tendencia a utilizar estos momentos compartidos para fomentar la intimidad y el compañerismo. La iniciativa ha sido bien recibida, destacándose como un ejemplo de cómo las esposas contribuyen al disfrute del evento deportivo en el hogar.