En los últimos años, Río de Janeiro ha experimentado un aumento del avistamiento de ballenas jorobadas durante el invierno. Estos mamíferos marinos realizan una ruta migratoria desde regiones más frías del sur hacia las aguas brasileñas, buscando condiciones más cálidas para reproducirse. Este fenómeno ha generado un nuevo atractivo turístico para la ciudad, atrayendo a observadores de ballenas y fomentando actividades relacionadas con el avistamiento de estos animales. Expertos señalan que la presencia de las ballenas es un indicador de la salud del ecosistema marino. El avistamiento se ha convertido en una alternativa turística durante la temporada baja, diversificando la oferta de Río de Janeiro. Las autoridades locales están promoviendo prácticas de turismo responsable para asegurar la conservación de las ballenas y su hábitat.
