Los especialistas advierten sobre los efectos negativos de la calefacción en las plantas de interior durante el invierno. El problema no radica en la falta de riego o en cambios constantes de ubicación, sino en la sequedad ambiental que genera la calefacción. Esta sequedad afecta directamente a la salud de las plantas, debilitándolas y haciéndolas más susceptibles a plagas y enfermedades. Para contrarrestar estos efectos, se recomienda aumentar la humedad alrededor de las plantas, ya sea con humidificadores, pulverizando agua o agrupándolas. También es importante evitar la exposición directa a fuentes de calor y mantener una ventilación adecuada en el ambiente. Siguiendo estas recomendaciones, se puede asegurar que las plantas de interior sobrevivan y prosperen durante los meses más fríos.
