Los incendios forestales y las olas de calor extremas están transformando el panorama turístico en Europa, según el investigador Robert Pettersson. La temporada alta se desplaza gradualmente hacia la primavera y el otoño, evitando los meses de verano con temperaturas más altas. Un número creciente de viajeros está buscando destinos más al norte, buscando climas más frescos y seguros. Paradójicamente, a pesar de los riesgos y las evacuaciones relacionadas con los incendios, el número total de turistas que visitan el sur de Europa ha aumentado. Esta tendencia sugiere una combinación de resiliencia del sector y una adaptación incipiente a las nuevas condiciones climáticas. Los cambios impactan la distribución geográfica de los flujos turísticos y la estacionalidad de la demanda. Se espera que esta reconfiguración continúe a medida que los eventos climáticos extremos se vuelvan más frecuentes.

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