Las olas de calor y el humo de los incendios forestales están afectando a gran parte de Estados Unidos. Los mapas actuales muestran una expansión de esta situación hacia el medio oeste y el norte del país. La calidad del aire se ve comprometida, presentando riesgos para la salud, especialmente para grupos vulnerables. Se recomienda a la población informarse sobre las condiciones locales y tomar precauciones para minimizar la exposición al humo. Estas precauciones incluyen permanecer en interiores con ventanas cerradas y usar purificadores de aire si es posible. Las autoridades sanitarias ofrecen directrices adicionales para protegerse de los efectos nocivos de la contaminación atmosférica.