Los incendios forestales en el sur de Francia, cercanos a Burdeos, están generando una densa nube de humo que preocupa a los médicos. La exposición prolongada a este humo puede aumentar las dolencias crónicas de las vías respiratorias, incluso en personas sanas. El doctor Sander de Hosson advierte que nadie, especialmente aquellos con enfermedades pulmonares preexistentes como el asma o la EPOC, debe exponerse a este ambiente. El humo causa irritación en ojos, nariz y garganta, así como tos y dificultad para respirar. Aunque las evacuaciones han limitado los casos graves, los bomberos que combaten los incendios siguen en riesgo. A largo plazo, la exposición a partículas finas puede exacerbar problemas pulmonares y provocar hospitalizaciones, y aunque el riesgo a largo plazo es bajo para personas sanas, la prevención es clave.