La cadena minorista rusa Wildberries, la más grande del país, ha prohibido a sus empleados llevar teléfonos móviles con cámara a sus almacenes. Esta medida se produce después de que trabajadores grabaran ataques con drones ucranianos en varias instalaciones de la compañía y compartieran las imágenes. La empresa busca evitar la filtración de información sensible sobre su infraestructura y operaciones. La nueva política restringe el uso de teléfonos a modelos básicos, sin capacidad de grabar video o tomar fotografías. Wildberries ha sufrido varios incidentes de este tipo en los últimos meses, atribuidos a ataques ucranianos. La compañía no ha comentado oficialmente sobre el número exacto de almacenes afectados ni sobre el impacto económico de estos eventos. La restricción ha generado controversia, ya que algunos empleados consideran que viola su privacidad.

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