En 1964, Marjorie Leighey luchó para salvar la Casa Pope-Leighey de la destrucción causada por la construcción de la Interestatal 66. Tras la muerte de su esposo, movilizó el apoyo de conservacionistas y del público para proteger su hogar en los Estados Unidos. La casa fue finalmente trasladada a la propiedad de Woodlawn, donde hoy en día sigue siendo accesible a los visitantes. Los esfuerzos de Marjorie fueron fundamentales para destacar la importancia de preservar los tesoros arquitectónicos modernos. El traslado de la vivienda se realizó pieza por pieza a lo largo de trece millas. Su determinación evitó la pérdida de una importante obra de Frank Lloyd Wright. La Casa Pope-Leighey permanece como un símbolo de la lucha por la conservación del patrimonio arquitectónico estadounidense.

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