La creación de una estatua de Ivan Konev en Eslovaquia ha generado controversia sobre su financiación. El presidente Putin ofreció asistencia para la estatua, pero la embajada rusa niega haber contribuido económicamente a su construcción. El autor de la estatua es el único que conoce la identidad del financiador, pero se ha negado a revelar esta información. Rusia rechaza cualquier implicación en el pago de la estatua, dejando la cuestión sin resolver. Esta situación ha suscitado interrogantes sobre las motivaciones detrás de la instalación del monumento. La falta de transparencia en la financiación alimenta especulaciones sobre posibles influencias externas en Eslovaquia.