Una alta funcionaria de la administración Trump desestimó el domingo una marcha de supremacistas blancos enmascarados en Washington D.C. como una manifestación de la “caótica” democracia estadounidense. La funcionaria justificó la marcha, realizada el 4 de julio, como un ejercicio de la libertad de expresión protegida por la Constitución. La declaración generó controversia por minimizar la gravedad de la ideología extremista exhibida. La respuesta oficial sugiere una tolerancia implícita hacia grupos de odio, lo cual ha sido criticado por diversas organizaciones. Defensores de los derechos civiles expresaron preocupación por el mensaje que envía esta postura. La funcionaria no condenó explícitamente las opiniones de los manifestantes, sino que se centró en la protección del derecho a la libre expresión.