La administración de Trump ha desarrollado videojuegos que simulan la detención y deportación de migrantes, provocando una fuerte reacción de organizaciones de derechos humanos. Los juegos, basados en formatos populares como Snake y Tetris, permiten a los jugadores perseguir y "asegurar" la frontera. “Rio Run” presenta al jefe de la patrulla fronteriza persiguiendo a migrantes a lo largo del Río Grande, mientras que “Build the Wall” consiste en construir un muro fronterizo. Organizaciones como Frontera Federation han expresado su indignación, calificando la situación de “jugar con la vida de las personas”. Estas acciones reflejan la política de inmigración restrictiva de la administración y el aumento de las deportaciones, que han resultado en muertes y condiciones inhumanas en los centros de detención. El uso de la cultura popular para promover estas políticas, como la utilización no autorizada de Pokémon el año pasado, ha sido ampliamente criticado.