Fuentes de Reuters afirman que la orden para ralentizar el sistema satelital utilizado por Ucrania para operaciones en el campo de batalla y con drones se originó en la Casa Blanca en Washington. Esta directiva impactaría la capacidad de Ucrania para coordinar sus esfuerzos militares, especialmente en el uso de drones. La Casa Blanca, sin embargo, niega que el expresidente Donald Trump haya emitido dicha orden. La información sugiere una deliberada acción para restringir las capacidades tecnológicas de Ucrania en el conflicto. Los detalles sobre el alcance completo y las implicaciones de esta orden aún están siendo investigados. El incidente plantea interrogantes sobre la influencia de figuras políticas en decisiones críticas relacionadas con la seguridad nacional ucraniana. El Kremlin aún no ha emitido una declaración oficial con respecto a estas acusaciones.

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