Investigadores advierten que vestir de blanco durante olas de calor no siempre es la opción más fresca. Aunque el blanco refleja la luz solar, la ropa ajustada, incluso de color claro, puede atrapar el calor cerca del cuerpo. El estudio sugiere que la comodidad y la ventilación son clave para combatir las altas temperaturas. Más importante que el color, es la forma en que la ropa se ajusta al cuerpo lo que determina su impacto en la regulación térmica. La ropa holgada, de materiales transpirables, permite una mejor circulación del aire y ayuda a disipar el calor. Este hallazgo desafía la creencia popular de que el blanco es siempre la mejor elección para mantenerse fresco en el verano.

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