Taiwán llevó a cabo ejercicios el 10 de junio, lanzando misiles Himars hacia el Estrecho de Taiwán en dirección a China continental por primera vez. Esta maniobra indica un cambio en la estrategia defensiva de la isla, enfocándose en el uso de armamento móvil para interrumpir un posible ataque chino antes de que alcance la costa. El objetivo principal sería desestabilizar cualquier intento de invasión. Analistas sugieren que el ejercicio revela la preparación de Taiwán para contrarrestar una ofensiva china. Hasta el momento, Pekín no ha emitido una respuesta oficial a estos lanzamientos. La demostración de capacidad con los sistemas Himars subraya la creciente modernización militar de Taiwán.