Investigadores registraron por primera vez la actividad cardíaca de una ballena rorcual común en el Mar Mediterráneo. Utilizando un dispositivo ECG adherido con ventosas, monitorearon el corazón del animal durante una inmersión de cinco horas. Los resultados revelaron que el ritmo cardíaco de la ballena disminuye hasta tan solo cinco latidos por minuto durante las inmersiones profundas, aumentando a 25 latidos por minuto al respirar en la superficie. Esta drástica reducción en la frecuencia cardíaca le permite conservar oxígeno durante sus prolongadas inmersiones, que pueden durar hasta veinte minutos. Este avance científico proporciona información valiosa sobre la fisiología de las ballenas. La investigación busca contribuir a la protección de estos animales frente a las crecientes amenazas humanas.