El organismo de salud pública griego (EODY) advierte que lo más difícil está por venir en lo que respecta al virus del Nilo Occidental. Se espera que la incidencia de la enfermedad aumente, con un pico previsto en el futuro cercano. Los expertos sugieren que el inusualmente cálido invierno de 2025-2026 en la región de Ática, considerado el segundo más cálido en 150 años, podría haber contribuido al actual brote. Esta temperatura elevada podría haber favorecido la proliferación de los mosquitos vectores del virus. Las autoridades sanitarias instan a la población a tomar precauciones para evitar las picaduras de mosquitos, como el uso de repelentes y mosquiteras. Se están intensificando las medidas de vigilancia y control de mosquitos en las áreas afectadas.