El director Wim Wenders ha retirado una película de 1970 en la que aparecía una escena considerada inapropiada. La escena involucraba a la actriz Natassja Kinski, entonces de 13 años, en una situación de presunta seducción con un hombre adulto, vestida únicamente con ropa interior. La decisión se tomó tras la crítica y el debate público sobre la naturaleza de la escena y su posible explotación de una menor. Anna-Lena Laurén ha señalado el incidente como una lección importante para la industria cultural. La controversia reaviva el debate sobre los límites éticos en la representación de menores en el cine. La retirada de la película busca evitar la normalización de imágenes que puedan ser interpretadas como abuso infantil. El caso ha generado una reflexión sobre la responsabilidad de los creadores y la necesidad de proteger a los jóvenes actores.