Una prueba reciente de un BMW 520d con tracción total y 160.000 kilómetros recorridos revela que el vehículo mantiene un rendimiento notable. A pesar de su antigüedad, cercana a los 11 años, y el kilometraje, un historial de mantenimiento impecable y un uso variado (no solo urbano) aseguran una vida útil prolongada. El modelo, elogiado en su lanzamiento por su manejo y transmisión, sigue siendo equilibrado y agradable de conducir. La tracción xDrive proporciona una sensación similar a la de un BMW de tracción trasera tradicional. La dirección, aunque eléctrica, destaca por su precisión. El vehículo demuestra que un buen mantenimiento puede mantener un automóvil en óptimas condiciones durante muchos años.