La devastadora inundación de Assam en India en 2018 despertó preocupaciones en Nueva Delhi sobre el potencial control del clima como herramienta de presión geopolítica o incluso de guerra. El avance tecnológico alimenta el debate sobre la posibilidad de manipular las condiciones meteorológicas con fines estratégicos. La atención se centró especialmente en China, con advertencias públicas de funcionarios indios sobre las posibles actividades de Beijing. Existe la inquietud de que la modificación del tiempo pueda usarse para causar desastres naturales en países rivales. Si bien la tecnología aún no permite un control total, la investigación en esta área avanza rápidamente. Esto plantea interrogantes sobre la necesidad de regulaciones internacionales para prevenir el uso indebido de esta tecnología emergente y evitar un nuevo frente de conflicto global. La situación subraya la creciente importancia de la seguridad climática en el siglo XXI.