La creciente insatisfacción con la situación en Túnez se está intensificando, con un aumento de la represión desde que el presidente Saied asumió el cargo en 2019, resultando en el encarcelamiento de periodistas, activistas y opositores. La falta de servicios básicos, como electricidad y agua potable, está impulsando a los tunecinos a manifestarse en las calles. La escasez de agua embotellada es actualmente el principal detonante de las protestas, ya que la calidad del agua del suministro público es deficiente y la compra de agua embotellada era común. Sin embargo, en las últimas semanas, las tiendas y supermercados han experimentado una escasez severa, obligando a los ciudadanos a hacer largas colas bajo el intenso calor del verano. Cientos de manifestantes se reunieron cerca del deteriorado estadio El Menzah en el centro de Túnez, simbolizando el estado de abandono del país. La protesta, organizada por el movimiento Nafas, exige tanto derechos políticos y libertades como mejoras económicas y sociales, incluyendo la garantía del acceso a agua y electricidad.

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