Las celebraciones del 4 de julio, Día de la Independencia de Estados Unidos, en Washington D.C. fueron interrumpidas abruptamente debido a una fuerte tormenta. Los festejos, que conmemoraban el 250 aniversario de la fundación del país, se vieron forzados a detenerse a causa de las peligrosas condiciones climáticas. Aunque no se reportaron heridos de gravedad, la tormenta generó preocupación entre los asistentes. Las autoridades tomaron la decisión de cancelar el resto de los eventos programados para garantizar la seguridad pública. La tormenta afectó especialmente el despliegue del tradicional espectáculo de fuegos artificiales. Se espera que las autoridades evalúen los daños y reprogramen algunas actividades si es posible. La jornada, que prometía ser un hito en la historia del país, se vio empañada por las inclemencias del tiempo.