El autor relata una conexión personal y dolorosa con el Levantamiento de Varsovia de 1944. Su tío, Ryszard Zaremba, luchó en el grupo Kryska en el distrito de Powiśle y falleció el 11 de septiembre de 1944 en la calle Solec 11. Durante los combates, su abuelo, abuela y su padre de 10 años quedaron atrapados bajo los escombros de un edificio en Czerniakowska, posiblemente por un proyectil o bomba. El padre del autor perdió un ojo en el incidente. A pesar del trauma, el autor describe que su padre evitaba hablar de esos eventos. Esta conmemoración del levantamiento es, por lo tanto, una experiencia profundamente familiar y emotiva. La historia destaca el costo humano y las cicatrices duraderas de la guerra.