Miles de ciudadanos acompañaron el cortejo fúnebre de Ratko Mladić a pie hasta el cementerio en Belgrado, coreando “¡Héroe, héroe!”. La despedida de Mladić, condenado por crímenes de guerra, se llevó a cabo a pesar de las advertencias de la Unión Europea. Durante el entierro, un destacamento del ejército serbio rindió tres salvas de honor. La escena refleja una fuerte muestra de apoyo hacia el exgeneral entre ciertos sectores de la población serbia. Este acto ha generado controversia internacional, dado el historial de Mladić y las graves acusaciones en su contra. La celebración de un funeral con honores militares ha sido interpretada como una provocación y una falta de respeto a las víctimas de los conflictos en los que estuvo involucrado. La situación en Belgrado sigue siendo tensa.