La contratación del entrenador argentino Mauricio Pochettino por la selección de fútbol de Estados Unidos fue posible gracias a la inyección económica de magnates de Wall Street, Scott Goodwin y Kenneth Griffin. La federación estadounidense no podía cubrir el salario del técnico por sí sola, lo que motivó la intervención de estos inversores privados. Esta apuesta estratégica busca transformar al país en una potencia futbolística de cara al Mundial. Goodwin y Griffin vieron en Pochettino la figura ideal para liderar esta revolución deportiva. Su apoyo financiero ha sido crucial para el desarrollo del proyecto. La iniciativa representa un cambio significativo en la financiación del fútbol en Estados Unidos, abriendo la puerta a una mayor inversión privada en el deporte. El objetivo final es mejorar el rendimiento de la selección y consolidar al país como un competidor relevante a nivel internacional.
