El consejo de supervisión de Volkswagen ha aprobado por unanimidad un plan de austeridad que incluye la eliminación de 50.000 puestos de trabajo en los próximos años. La decisión, de gran alcance, también pone en riesgo el futuro de cuatro fábricas de la compañía, que podrían verse obligadas a cerrar sus puertas. Este movimiento responde a la necesidad de la empresa de reducir costos y adaptarse a los cambios en el mercado automotriz, particularmente la transición hacia la movilidad eléctrica. Previamente a la votación, Marianne Heiß fue reincorporada al consejo de supervisión. Analistas señalan que esta reestructuración es crucial para asegurar la competitividad de VW a largo plazo. La medida representa un duro golpe para la fuerza laboral y las comunidades locales donde operan las plantas amenazadas. Se espera que los detalles del plan de ajuste se anuncien en los próximos días.