El presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, ha vuelto a dirigir críticas contra los medios N1 y Nova. En sus declaraciones, el mandatario agradeció la colaboración del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) y los servicios serbios. Según Vučić, estas agencias confirmaron la presencia de un dispositivo conocido como "cañón sónico" durante las protestas del 15 de marzo. El presidente utilizó esta información para cuestionar la veracidad de los reportajes publicados por los medios mencionados. Esta situación intensifica la tensión entre el Gobierno serbio y los medios de comunicación independientes. El uso de inteligencia extranjera para validar estas afirmaciones ha generado controversia en el ámbito político. El mandatario insiste en que los informes del FSB son fundamentales para desmentir las narrativas de la oposición.