El presidente serbio, Aleksandar Vucic, defendió un informe conjunto de inteligencia elaborado por el FSB ruso y servicios serbios, afirmando su importancia para la seguridad nacional. Vucic criticó duramente a los medios de comunicación N1 y Nova, acusándolos de difundir información falsa y de intentar desestabilizar el país. El mandatario no especificó qué aspectos del informe respaldaba, pero enfatizó la necesidad de proteger a Serbia de amenazas externas. Las críticas a los medios se centran en su cobertura de presuntas actividades de inteligencia extranjera en Serbia. Esta reacción se produce en un contexto de tensiones geopolíticas y crecientes preocupaciones sobre la influencia extranjera en la región. La oposición ha pedido una investigación transparente sobre el informe del FSB y las acusaciones contra los medios. El gobierno, por su parte, defiende la legitimidad del informe y la necesidad de combatir la desinformación.