El consejo de supervisión de Volkswagen ha aprobado un plan de reestructuración integral para la empresa. Dicha medida implica la eliminación de hasta 50.000 puestos de trabajo a nivel global, profundizando la crisis que enfrenta el fabricante automotriz. Adicionalmente, cuatro plantas de producción de Volkswagen se encuentran en riesgo de cierre, aunque las ubicaciones específicas no fueron reveladas. El plan busca optimizar la eficiencia operativa y adaptarse a los cambios en el mercado, incluyendo la transición hacia la movilidad eléctrica. Esta decisión refleja la necesidad de Volkswagen de reducir costos y fortalecer su posición competitiva. Los sindicatos y representantes de los trabajadores han expresado su preocupación por el impacto social de estas medidas. Se espera que los detalles del plan se anuncien formalmente en los próximos días.