El Estrecho de Ormuz, vía marítima crucial entre Irán y Omán, es fundamental para el suministro mundial de petróleo. A través de este estrecho transitan diariamente alrededor de 21 millones de barriles de crudo, representando aproximadamente el 21% del consumo petrolero global. Su funcionamiento ininterrumpido es considerado esencial para mantener la estabilidad económica y geopolítica a nivel mundial. La importancia estratégica del estrecho radica en su condición de punto de paso obligatorio para una porción significativa del petróleo comercializado internacionalmente. Cualquier interrupción en el flujo de petróleo por esta ruta podría tener consecuencias graves para la economía global. Se enfatiza la necesidad de asegurar la libre navegación en esta zona, considerándola un punto neurálgico para el comercio energético.
