Cuatro países de Europa del Este –Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia– están intentando coordinar una postura común frente a las políticas de la Unión Europea, que consideran invasivas. Esta búsqueda de unidad se produce en un contexto de tensiones energéticas, incluyendo la dependencia del gas ruso, y debates sobre políticas nucleares. Las diferencias históricas y las relaciones complejas entre estos países también influyen en su capacidad para actuar al unísono. La iniciativa busca fortalecer la posición de estos estados en las negociaciones con Bruselas. Se busca una mayor autonomía en la toma de decisiones y una defensa de sus intereses nacionales. La situación plantea interrogantes sobre la cohesión interna de la UE y el futuro de la cooperación regional en Europa del Este.