El aumento del precio del oro está impulsando una preocupante tendencia: la destrucción de relojes de lujo antiguos para recuperar el metal precioso de sus componentes. Coleccionistas y comerciantes reportan un incremento en la venta de estos relojes, no por su valor histórico o de colección, sino únicamente por el valor de su oro. Esta práctica afecta especialmente a modelos de marcas prestigiosas, pero de menor valor en el mercado de coleccionistas. Expertos advierten sobre la pérdida irreparable de patrimonio cultural y la distorsión del mercado causada por esta "fiebre del oro". La demanda de oro, impulsada por la incertidumbre económica y la inversión, está superando el valor de estos objetos como piezas de relojería. Se teme que la tendencia continúe mientras el precio del oro siga en ascenso, amenazando la preservación de la historia horológica.
