El público vietnamita manifiesta su frustración por la saturación de películas de terror en los cines del país. Según declaraciones recientes, la programación se centra abrumadoramente en este género, alcanzando hasta un 80% de la oferta. Los espectadores critican la falta de originalidad, señalando la repetición de clichés basados en temas de espiritualidad, fantasmas y sesiones espiritistas. Esta tendencia limita la diversidad cinematográfica disponible para el público. La crítica apunta a la necesidad de una mayor variedad en la cartelera, ofreciendo opciones que se alejen de los estereotipos del terror. La situación ha generado descontento entre los amantes del cine, que buscan alternativas más allá del género de miedo. La repetición de fórmulas se considera un factor clave en el desinterés creciente por las salas de cine.
