La empresa vietnamita Vingroup está construyendo en Hanoi lo que pretende ser el estadio más grande del mundo, con capacidad para 135.000 espectadores. La construcción avanza a un ritmo acelerado, empleando a miles de trabajadores. Sin embargo, surgen dudas sobre la justificación económica del proyecto, más allá del fútbol vietnamita. Vingroup confía en que una futura demanda, aún no especificada, garantizará la sostenibilidad financiera a largo plazo de la arena. La inversión es considerable y se basa en la anticipación de eventos que justifiquen su enorme capacidad. Analistas cuestionan si el mercado interno podrá llenar un estadio de tal magnitud de forma consistente. El proyecto representa una apuesta ambiciosa por parte de Vingroup, con implicaciones económicas significativas para la región.