Viena experimentó el domingo un pico de calor sin precedentes, registrando una temperatura máxima de 39,8 grados Celsius. Este valor supone un nuevo récord histórico para la ciudad. Las altas temperaturas persistirán en los próximos días, con un descenso gradual que no se notará hasta el jueves, cuando se espera que los máximos bajen de los 30 grados. Las autoridades han alertado sobre un aumento del riesgo de tormentas debido a la inestabilidad atmosférica. La ola de calor ha generado preocupación por la salud pública y posibles impactos en la infraestructura. Se recomienda a la población tomar precauciones para evitar los efectos del calor extremo.
