Viena experimentó por primera vez temperaturas que superaron los 40 grados Celsius, marcando un nuevo récord histórico. Esta ola de calor ha provocado un aumento significativo en las intervenciones de emergencia, principalmente relacionadas con golpes de calor y deshidratación. Además, se han reportado daños en la infraestructura vial y ferroviaria debido a las altas temperaturas. Las autoridades austriacas han estado monitoreando la situación de cerca y aconsejan a la población tomar precauciones para evitar los efectos del calor. Se espera un ligero descenso de las temperaturas a partir del jueves, aunque las condiciones cálidas persistirán. La situación pone de manifiesto los crecientes impactos del cambio climático en la región.