El gobierno de Victoria ha vendido el antiguo edificio de la Corte Suprema por 25 millones de dólares. La operación busca superar el resultado obtenido en una venta fallida a principios de la década de 1990. No se especifican los compradores ni el uso futuro del inmueble. La transacción representa una desinversión significativa por parte del gobierno estatal. El edificio, con valor histórico y arquitectónico, estuvo en el mercado anteriormente sin concretarse una venta exitosa. El gobierno espera que esta venta sea más provechosa que la anterior. Se desconoce el destino de los fondos obtenidos por la venta.