El gobierno de Victoria rechazó una solicitud de 4.5 millones de dólares australianos para financiar Kids Helpline, un servicio de ayuda vital para niños en crisis. Esta negativa se produce a pesar del aumento en la demanda de asistencia y la contribución ya realizada por los gobiernos federal, de Nueva Gales del Sur, Queensland y Australia Occidental. Kids Helpline argumenta que la financiación es crucial para mantener sus servicios y apoyar a los niños que enfrentan dificultades. La decisión del gobierno victoriano ha generado críticas, especialmente considerando que Victoria registra el mayor número de niños que requieren este tipo de apoyo. Organizaciones de bienestar infantil expresan preocupación por el impacto que esta falta de fondos tendrá en la atención a menores vulnerables. La negativa contrasta con el apoyo brindado por otras jurisdicciones australianas a este servicio esencial. Se desconoce por el momento si el gobierno victoriano reconsiderará su postura.
