Científicos en Francia han logrado descifrar el mecanismo físico que permite el cierre veloz de la planta carnívora conocida como Venus Atrapamoscas. El proceso se activa cuando un insecto toca las estructuras similares a pelos sensibles presentes en la planta. Una vez estimulados estos sensores, la trampa se cierra bruscamente, atrapando a la víctima de forma inmediata. Posteriormente, la planta secreta enzimas especializadas para digerir al insecto durante varios días. Este hallazgo, reportado por agencias como Reuters y Agerpres, revela la complejidad biológica detrás de este movimiento. El estudio aporta datos clave sobre la eficiencia de este sistema de captura natural.