El líder del partido Chega, Ventura, se posiciona como un factor determinante en la aprobación de futuras reformas legislativas en Portugal. Se anticipa que, debido a la impopularidad de las reformas propuestas, Ventura no brindará apoyo a un gobierno a menos que sea del propio Chega. Es más probable que vote en coalición con figuras como Carneiro, Raimundo y Fabian, oponiéndose así a las iniciativas gubernamentales. Esta postura sugiere una creciente dificultad para el gobierno en la consecución de mayorías parlamentarias. La actitud de Ventura complica el panorama político y podría derivar en un bloqueo legislativo. Su estrategia parece enfocada en consolidar la oposición y fortalecer la posición de su partido. La situación plantea interrogantes sobre la viabilidad de las reformas y la estabilidad política del país.
