La defensa de Troels Lund Poulsen hacia Søren Gade, arquitecto del ataque más desleal a un liderazgo de partido en la historia política reciente de Dinamarca, duró apenas dos días. La incapacidad de Poulsen para justificar las acciones de Gade evidencia el creciente descontento con su actitud iracunda y vengativa, según análisis de Poul Madsen. Este incidente pone de manifiesto tensiones internas dentro de Venstre, el partido al que pertenecen ambos políticos. La rápida desestabilización de la defensa sugiere una pérdida de apoyo a Gade dentro de la cúpula del partido. La situación revela un intento fallido de control de daños por parte de Poulsen. Se percibe un claro rechazo a las tácticas agresivas y poco leales empleadas por Gade en su enfrentamiento con el liderazgo del partido en Dinamarca.