El nivel del agua en el Lago de Garda, en Italia, ha alcanzado un mínimo histórico, superando récords anteriores de sequía. Se prevé que esta marca se batirá repetidamente a lo largo del verano, agravando la situación de escasez hídrica en la región. La disminución del nivel del agua afecta tanto al turismo como a la agricultura local, sectores clave de la economía italiana. Las autoridades están monitoreando la situación de cerca y considerando medidas para mitigar los efectos de la sequía. La falta de precipitaciones y las altas temperaturas son las principales causas de este descenso drástico en el nivel del lago. Expertos advierten sobre la necesidad de una gestión más sostenible de los recursos hídricos para evitar futuras crisis. La situación actual refleja una tendencia preocupante de sequías más frecuentes e intensas en el contexto del cambio climático.
