Organizaciones como Clima 21 han alertado sobre el grave impacto económico que el cambio climático podría tener sobre Venezuela. Según las proyecciones, la inacción ante este fenómeno podría frenar el Producto Interno Bruto (PIB) del país en un 10%. Esta situación se ve agravada por el elevado endeudamiento externo que enfrenta la nación actualmente. Asimismo, la falta de acceso a los mercados financieros internacionales limita severamente la capacidad de respuesta del Estado. Estas barreras económicas reducen las posibilidades de obtener fondos específicos para la mitigación del cambio climático. De igual forma, se dificulta el acceso a mecanismos de cooperación internacional destinados a fortalecer la resiliencia del país. En consecuencia, la vulnerabilidad económica potencia los riesgos ambientales ya existentes.