La falta de datos oficiales recientes sobre trabajo infantil en Venezuela contrasta con el creciente número de adolescentes que abandonan sus estudios para contribuir al ingreso familiar. Según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) de la Universidad Católica Andrés Bello, uno de cada ocho adolescentes se ve forzado a dejar la escuela para trabajar. Esta tendencia refleja la profunda crisis económica que atraviesa el país, obligando a jóvenes a incorporarse prematuramente al mercado laboral. La Encovi evidencia que la necesidad económica se ha convertido en un factor determinante en la desescolarización. La situación plantea serias preocupaciones sobre el futuro educativo y las oportunidades de desarrollo de la juventud venezolana. La investigación subraya la urgencia de abordar las causas estructurales de la pobreza para proteger a los adolescentes y garantizar su derecho a la educación.