La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha propuesto modificar la controvertida “Ley del Odio”, la cual ella misma defendió en 2017 cuando fue aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente. Esta ley, criticada por organizaciones de derechos humanos, busca despenalizar ciertas conductas actualmente sancionadas. Defensores de los derechos humanos interpretan este movimiento como un reconocimiento tácito de los abusos cometidos desde la implementación de la ley en 2017. Exigen, en lugar de una reforma, la derogación completa de la ley, considerándola una herramienta de persecución política. Argumentan que la legislación ha tenido un efecto desmovilizador sobre la sociedad venezolana, limitando la libertad de expresión y el activismo. La solicitud de reforma plantea interrogantes sobre el futuro de las libertades civiles en Venezuela. El llamado a la reforma se publicó originalmente en EL NACIONAL.