Dos fuertes terremotos, de magnitudes 7.2 y 7.5, sacudieron Venezuela la noche del 24 de junio, generando escenas de pánico y desplazamiento. Miles de residentes, especialmente en Caracas, optaron por pasar la noche a la intemperie en parques y plazas públicas. El temor a réplicas y la preocupación por la estabilidad de sus viviendas motivaron esta decisión. Las autoridades aún evalúan los daños materiales y la posible existencia de víctimas. Eldiario.com reporta que muchos ciudadanos se niegan a regresar a sus hogares hasta tener garantías de seguridad. La situación refleja la vulnerabilidad sísmica del país y la necesidad de reforzar las medidas de prevención. Se espera que en las próximas horas se ofrezca un balance más completo de la crisis.