La situación de los refugiados venezolanos se mantiene precaria a pesar de la transformación política en Venezuela. Los países receptores están limitando la acogida bajo la falsa premisa de una normalización de la situación en el país de origen. Simultáneamente, el sistema internacional enfrenta una falta de recursos para atender adecuadamente al creciente número de desplazados. El Plan de Respuesta, una iniciativa clave para la asistencia a refugiados, se ve afectado por esta escasez de fondos. Esta combinación de factores agrava la vulnerabilidad de los venezolanos que buscan protección fuera de su país. La persistencia de necesidades básicas y la falta de estatus legal dificultan su integración y acceso a derechos fundamentales. La comunidad internacional enfrenta el desafío de mantener la atención y el apoyo a esta población en situación de riesgo.