Marcos Souza, un mecánico de 42 años, experimentó la tragedia de encontrar el cuerpo de su hijo adolescente tras semanas de búsqueda en los escombros del edificio colapsado en La Guaira, Venezuela. El edificio Belo Horizonte se derrumbó, dejando a muchas familias en la desesperación por encontrar a sus seres queridos. Souza dedicó incansablemente su tiempo a remover escombros con la esperanza de rescatar a su hijo de 16 años. Finalmente, el viernes 17 de julio, la búsqueda terminó con el hallazgo del cuerpo del joven. La desgarradora experiencia dejó a Souza expresar su dolor con la frase: “Estoy acostumbrado a carros rotos, no a cuerpos desmembrados”. Este caso refleja la angustia vivida por numerosas familias afectadas por el derrumbe. La situación pone de relieve los desafíos enfrentados durante las operaciones de rescate y el profundo impacto emocional en los afectados.