Tras la detención de Nicolás Maduro, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, está realizando concesiones a Estados Unidos. La medida principal es la apertura del sector petrolero venezolano a la inversión estadounidense. El objetivo de Rodríguez es mantener el chavismo en el poder, buscando el apoyo de la administración Trump. Esta estrategia representa un cambio significativo en la política venezolana, tradicionalmente opuesta a la influencia de EE.UU. en su industria petrolera. Analistas sugieren que esta apertura es una táctica para evitar un mayor aislamiento internacional y asegurar la continuidad del régimen. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la independencia energética de Venezuela y su relación con Washington. Se espera que las negociaciones continúen para definir los términos de la inversión y la participación estadounidense en el sector.