El gobierno venezolano ha depositado escombros a la orilla del mar cerca de Naiguatá, argumentando que es una medida temporal. A pesar de las afirmaciones oficiales, testigos presenciales, incluyendo residentes locales, recicladores y funcionarios de la GNB, del Ministerio de Ecosocialismo y de la ONU, señalan que parte de los escombros han caído directamente al agua. La ubicación temporal de los desechos genera preocupación por el posible impacto ambiental en la zona costera. Las autoridades insisten en que la disposición es provisional, sin embargo, la situación ha provocado debate y cuestionamientos sobre la gestión de residuos. La falta de transparencia sobre el destino final de los escombros alimenta la inquietud de la población y organizaciones ambientales. Se investiga si la práctica cumple con las regulaciones ambientales vigentes.